lunes, 22 de julio de 2013

El paradigma del galgo

El planning de los Sábados es alucinante:

   45min de carrera continua
+   Estiramientos
+   10min Técnica de Carrera
+   Ejercicios de fuerza con gomas
+   10 rectas de 100m
+   1km para soltar (en teoría es para soltar las piernas, pero en mi caso suele ser el hígado)
+   Estiramientos
+   Abdominales.

¿Estamos locos o qué?
Coño, que sólo nos falta bailar la Macarena...
No recuerdo bien si al salir de casa mi mujer dijo "hasta luego" ó "ponme un telegrama". Cualquier día de estos me llevaré la tienda de campaña y el tupper.

Ya estaba en las rectas de 100m. Desgana total porque aquello no tenía fin, pero había alcanzado ese punto de no retorno donde es mejor acabar como un titán reventado que como un mierdecilla a punto de reventar.
Y entonces llegó. La epifanía deportiva. Una revelación. Ese momento en la vida de un hombre donde comprende algo trascendente.
Me acordé del galgo.

¿Qué ventaja tiene el perro sobre el hombre al correr? Corre a 4 patas.
Ya te oigo decir: "¿Correr a 4 patas?, ¿No es suficiente humillación practicar un deporte vestido de fosforito y prácticamente en calzoncillos?"
No hombre, hablo de usar las 4 extremidades. ¿Qué pasa con los brazos?

Sé que parece increíble, pero esos colgajos articulados a los lados del cuerpo tienen un uso más elevado que llevar el iphone, un GPS, un reloj o un tatuaje. ¡Sorpresa!
No es nada nuevo: todos los libros, vídeos y revistas de running hablan de usar los brazos para impulsarte. Yo pensaba que los usaba correctamente, pero no.
La intuición me decía que entre los brazos de Usain Bolt y los míos había más diferencias que el moreno. Es un 6º sentido que tengo.
¿Y la diferencia se percibe o es algo a largo plazo?
1 segundo menos por cada 100m. Casi nada. Incluso hice record de los 100m.

Lo cierto es que alguna vez ya había intentado impulsarme más con los brazos, pero siempre con la sensación de que no aportaba nada y que las piernas perdían fuerza.
Bien hecho la sensación es la contraria: el impulso de los brazos colabora en el movimiento de las piernas (impulsa todo el cuerpo) y hace que las piernas se cansen menos al repartirse el esfuerzo.
Eso sí, las agujetas también se reparten por los brazos...

Truco
Me ayudó practicar mientras paseaba.
Andar es un ejercicio mucho más natural y cotidiano, de modo que es más fácil impulsarse y percibir cómo ayudan los brazos en el movimiento.
Lo único malo es que vas por la calle con "demasiada determinación", pero chico todo tiene un precio...

Acuérdate del galgo y qué pocas liebres cazaría con sólo 2 extremidades.


martes, 9 de julio de 2013

Tres dieciocho

Tardo 3 minutos y 18 segundos en correr 1km.

Algunos tendrían que ir con viento en contra, resaca y botas de alpinista para tardar todo eso en correr un kilómetro. Pero en mi caso es mi mejor 1000, y estaba pletórico. Hacía tiempo que no batía un record personal y me sentía un superhombre, un supermacho, un tío que entraría a una disco a ligar acompañado de Brad Pitt y George Clooney, pero ellos serían los amigos simpáticos para hacer de teloneros.

Lo primero fue contárselo a mi mujer, cuyo máximo grado de entusiasmo fue levantar una ceja y volverla a bajar: No conseguí impresionarla. No tiene ni idea de atletismo ¿En qué estaría yo pensando?.
Luego se lo conté a mi entrenador, quien me dedicó unas bellas palabras por email: "Buen test de 1000m". Buen test? Buen test tío??? ¡No es sólo un buen test! ¡Es un filete de unicornio con guarnición de ambrosía!. Pero claro, él sabe mucho de atletismo y conoce atletas de verdad. 3:18 le sabe a poco ¿En qué estaría yo pensando?

Me quedé un poco mohíno... será posible que nadie se daba cuenta de lo que había conseguido... Nadie parecía entender lo complicado que había sido llegar a aquello.
Luego, como siempre, reflexioné. Y recordé un refrán de mi suegra que dice: "Lo que cuesta, vale"

Mi historial lo explica todo:

Hay días que me toca correr y no tengo ganas.
Otros días tengo demasiadas ganas y no debo correr
Paso meses enteros en los que todo dice "no puedes conseguirlo" y yo contesto "por si acaso voy a probar".
Hay días en los que te pegas una paliza monumental y tu mujer dice: "Vamos a dar un paseo". Por supuesto, sales con ella.
Algunas noches no hay manera de dormir porque tienes la adrenalina por las orejas o te duelen las piernas.
Otras veces hay que aguantar que la gente se ría de ti por cómo entrenas, qué ropa usas para correr o las horas a las que sales.
También hay momentos que sales con nieve y te congelas, con lluvia y llegas como una sopa, o con un sol de morirte y llegas deshidratado.
Lesiones, heridas del roce y demás cicatrices de guerra.
Perros sueltos que te persiguen y te muerden las zapatillas. Y la consiguiente pelotera con el dueño (al que se la suda todo, por supuesto)
etc...
etc...

Me he extendido un poco, a ver si te agobio y al menos tú puedes comprender lo que he conseguido.
Pero sospecho que hasta que no vivas todo eso en mi piel no tienes ni idea de lo que es correr un kilómetro en 3:18.

Merece la pena