martes, 9 de julio de 2013

Tres dieciocho

Tardo 3 minutos y 18 segundos en correr 1km.

Algunos tendrían que ir con viento en contra, resaca y botas de alpinista para tardar todo eso en correr un kilómetro. Pero en mi caso es mi mejor 1000, y estaba pletórico. Hacía tiempo que no batía un record personal y me sentía un superhombre, un supermacho, un tío que entraría a una disco a ligar acompañado de Brad Pitt y George Clooney, pero ellos serían los amigos simpáticos para hacer de teloneros.

Lo primero fue contárselo a mi mujer, cuyo máximo grado de entusiasmo fue levantar una ceja y volverla a bajar: No conseguí impresionarla. No tiene ni idea de atletismo ¿En qué estaría yo pensando?.
Luego se lo conté a mi entrenador, quien me dedicó unas bellas palabras por email: "Buen test de 1000m". Buen test? Buen test tío??? ¡No es sólo un buen test! ¡Es un filete de unicornio con guarnición de ambrosía!. Pero claro, él sabe mucho de atletismo y conoce atletas de verdad. 3:18 le sabe a poco ¿En qué estaría yo pensando?

Me quedé un poco mohíno... será posible que nadie se daba cuenta de lo que había conseguido... Nadie parecía entender lo complicado que había sido llegar a aquello.
Luego, como siempre, reflexioné. Y recordé un refrán de mi suegra que dice: "Lo que cuesta, vale"

Mi historial lo explica todo:

Hay días que me toca correr y no tengo ganas.
Otros días tengo demasiadas ganas y no debo correr
Paso meses enteros en los que todo dice "no puedes conseguirlo" y yo contesto "por si acaso voy a probar".
Hay días en los que te pegas una paliza monumental y tu mujer dice: "Vamos a dar un paseo". Por supuesto, sales con ella.
Algunas noches no hay manera de dormir porque tienes la adrenalina por las orejas o te duelen las piernas.
Otras veces hay que aguantar que la gente se ría de ti por cómo entrenas, qué ropa usas para correr o las horas a las que sales.
También hay momentos que sales con nieve y te congelas, con lluvia y llegas como una sopa, o con un sol de morirte y llegas deshidratado.
Lesiones, heridas del roce y demás cicatrices de guerra.
Perros sueltos que te persiguen y te muerden las zapatillas. Y la consiguiente pelotera con el dueño (al que se la suda todo, por supuesto)
etc...
etc...

Me he extendido un poco, a ver si te agobio y al menos tú puedes comprender lo que he conseguido.
Pero sospecho que hasta que no vivas todo eso en mi piel no tienes ni idea de lo que es correr un kilómetro en 3:18.

Merece la pena

2 comentarios:

Fernando Forcén López dijo...

3:18 ná mas??? Yo tardo menos en llegar al bar cuando hay 2x1 :D

Sigue así compañero y no desesperes, recuerda que "El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene."

Unknown dijo...

Por favor, sople en este aparato antes de publicar comentarios