Van Gogh: "¿Genio o Loco?" Genio
El inventor del tupé para bebé: "¿Genio o Loco?" Loco
Yo se lo pregunto a mi mujer cuando tengo una idea original, a ver qué categoría me asigna. El 99% de las veces me mira y leo en sus ojos "Ni lo uno ni lo otro, tú eres imbécil". Pero como me quiere, simplemente ríe compasiva y yo sigo pensando que aún tengo posibilidades con lo de "Genio".
Prueba a contarle a cualquier especie animal del planeta que corres por placer... "Loco" les quedaría corto, les faltaría diccionario. Hay muchas personas de nuestra especie que ya lo piensan.
Hace unas semanas, sin ir más lejos, estaba yo ejercitando mis talones con este barroco ejercicio, y una señora con sus 2 hijas pasaban por allí observando la dantesca escena. Que sí, que reconozco que son unos andares peculiares, vale... pero coño, tanto como para reirse en mi cara e imitarme descaradamente sin ningún respeto...
Yo también tenía una opinión sobre el evidente sobrepeso de ella y de sus niñas, y no por ello le dije: "Señora, aquí tiene unas bellotas... se las echa para cenar y cuando quiera al matadero"... o algo más sutil...: "Señora, sus hijas se van a achicharrar con ese abrigo color carne"... o algo práctico: "Señora, le vendría muy bien a sus hijas este ejercicio: Yo creo que al fin llenarían el circo"
Tengo más y mejores pero no os quiero aburrir.
La moraleja de la historia es: La gente no entiende por qué corremos.
No preocuparse, tengo una teoría: El ser humano está mal hecho.
Tú mira una paloma: Está perfectamente preparada para lo que hace en el mundo... básicamente volar, comer, transportar infecciones y cagarme el coche. Una paloma que hace todo esto es feliz, y podría considerarse realizada.
El ser humano sin embargo, como especie, no está hecho para llevar la vida actual. Estamos hechos para sobrevivir, y buscamos la comodidad porque eso es sinónimo de supervivencia. Pero como somos listos y hemos creado un mundo cómodo, la supervivencia la tenemos más que superada, y tenemos el instinto reprimido. Desconfía: El instinto sigue ahí, es como una película de Rocky... reaparece cuando menos te lo esperas.
¿Por qué corres?
"Porque disfrutamos corriendo": Una mierda.
Salimos a correr y muchas veces te duele algo, o estás muerto de cansancio, o no tienes ni ganas...
¿Por qué corres?
"Porque es emocionante". Que nooooooooo
Sales a entrenar y alguna vez es emocionante, otras es aburrido, a veces es duro, a veces no querías ni ir.
¿Por qué corres?
Porque lo necesitas. Porque te lo pide el cuerpo. Porque hay una parte de ti que está hecha para ese mundo que ya no existe.
Porque tú querías reventarle la cabeza al hijo de perra que te la ha jugado con el coche, pero has tenido que conformarte con pitar.
Porque tú en el fondo querías dedicarle unas frases llenas de creatividad a esa señora y esas niñas que se han reído de ti, pero has comprendido racionalmente que aquello no llevaba a buen puerto.
Si tenemos un salvaje dentro, mejor llevarse bien con él
¿Genio o Loco?
domingo, 16 de junio de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
Una carrera de mierda
Siento tener que inaugurar el blog con esta entrada, pero me lo pide el cuerpo.
Imagino que alguno habrá protagonizado alguna vez una carrera con altas expectativas en la que todo sale mal.
A mí me ha tocado hoy.
Carrera: Parque María Luisa (Sevilla)
Objetivo: 10 kilómetros en 40 minutos (a ser posible menos)
Resultado: 43:50, y gracias por acabar la carrera.
No tenía yo ni idea de cuán premonitoria sería la música que me ponía en el MP3 antes de salir (AC/DC Highway to Hell). Vamos... le venía al pelo... por la carretera, bajo el sol de Sevilla y sufriendo como un c_br´_n. Si lo llego a saber me pongo "La Pastoral" de Beethoven.
Pero vamos... que ni oía la música, iba echando el hígado con el único objetivo de llegar a la meta
Tengo que decir que iba preparado. Llevaba 2 semanas la mar de prometedoras. Tenía fuerza, velocidad, garra, y muchos otros atributos que me pondría José Luis Moreno.
La salida lo de siempre: Los más lentos de Sevilla allí estaban en primera fila tocando los huevos. A veces echo en falta al Rey en las competiciones populares diciendo "Pero por qué no te apartas!?" (coño!)
Bueno, tras salir a codazos con casi toda Sevilla (la próxima vez me pondré coderas con pinchos a lo "Ben Hur") y llevar un ritmo de 5:45 a los 700m (mal empezamos) viene la remontada: Consigo llegar al km 1 en 4:35 y empiezo a notar que me ahogo cual pez fuera del agua. ¡Ay agüelo! ¡El ventolín!
Y nunca mejor dicho lo del ventolín, porque tengo asma a consecuencia de mi alergia al polen.
Yo que pensaba que el polen iba a ser mi colega este año, pero no... se estaba reservando para un momento especial. Es un romántico.
Así que me hago el km 2 en 3:55 pero con la sensación de que me quedan 2 minutos de batería. Vamos, que estaba ya prácticamente cadáver. En ese punto me empiezo a plantear abandonar. Yo he ido a "ganar", a conseguir mi objetivo, y en ese punto tengo ya clarísimo que no lo voy a conseguir ni de cachondeo.
Mientras sigo corriendo paso ya el km 3 en 4:10. Estoy al borde del colapso ¿Qué hago? Y entonces, como en una peli americana, pasa por mi cabeza mi mujer, que ha aguantado toda la semana el coñazo que le he dado con la carrerita. Y me digo: "hazlo por ella", pero sé bien que lo que ella querría no es que acabase la carrera, sino haberse quedado durmiendo hasta las 10, y no levantarse conmigo a las 7:30 un Domingo, la pobre. No me la merezco.
Así que tiro del último cartucho psicológico que me queda: Varios amigos también están corriendo y no quiero hacer el ridículo abandonando. Y me digo: "Pero tío, si tú no tienes sentido del ridículo", de hecho yo ya en ese momento no entendía de amigos, y si me ponen a mi padre delante le niego 3 veces.
Total, ya tengo decidido que voy a abandonar, y de repente aparece en mi cabeza la imagen de mi entrenador llamándome nenaza. ¡A mí!, será cabrón, con las palizas de entrenos que me pego. ¿Nenaza yo?. Mi mente sigue hablando: "Sí, flojo, que eres un flojo, entreno niñas de 11 años con más huevos que tú"...
Me encabrono y decido aguantar todo lo que pueda, de modo que bajo el ritmo hasta 4:25 que es lo máximo que puedo aguantar de forma sostenida.
Ahí ya empieza el festín de los que venían por detrás, que me adelantan en masa sin compasión hasta el final de la carrera. En el km5 me ofrecen agua, pero lo que yo quiero no es agua, es que se abra la tierra, nos trague a todos y nadie recuerde esta carrera nunca más.
Sigo cada kilómetro diciéndome "venga, un kilómetro más", hasta que llega el 8. En el 8 ya sé que puedo acabar la carrera, y decido "atacar" en el 9.
Bueno, llego al 9 y le doy un poquito de alegría al paso. Cuando quedan 500m un reloj me informa de que llevo 43 minutos corriendo y me entra un cabreo impresionante por el resultado. Atisbo la meta y echo el resto haciendo un sprint final. Soy así de cachondo... puedo hacer la peor carrera de la historia, pero acabo a lo grande.
Me inunda la decepción y la tristeza por el resultado. Mi mujer no se apiada y me dice "ya sabes que podía pasar". Creo que es la venganza por el madrugón.
Después en casa he tenido tiempo de pensar con calma. Y me he dado cuenta de que, teniendo en cuenta mis condiciones físicas, es la mayor hazaña que he llevado a cabo jamás.
¿Qué tiene el deporte que te engancha aunque sufras?
A un tío normal como yo lo convierte en un héroe...
Imagino que alguno habrá protagonizado alguna vez una carrera con altas expectativas en la que todo sale mal.
A mí me ha tocado hoy.
Carrera: Parque María Luisa (Sevilla)
Objetivo: 10 kilómetros en 40 minutos (a ser posible menos)
Resultado: 43:50, y gracias por acabar la carrera.
No tenía yo ni idea de cuán premonitoria sería la música que me ponía en el MP3 antes de salir (AC/DC Highway to Hell). Vamos... le venía al pelo... por la carretera, bajo el sol de Sevilla y sufriendo como un c_br´_n. Si lo llego a saber me pongo "La Pastoral" de Beethoven.
Pero vamos... que ni oía la música, iba echando el hígado con el único objetivo de llegar a la meta
Tengo que decir que iba preparado. Llevaba 2 semanas la mar de prometedoras. Tenía fuerza, velocidad, garra, y muchos otros atributos que me pondría José Luis Moreno.
La salida lo de siempre: Los más lentos de Sevilla allí estaban en primera fila tocando los huevos. A veces echo en falta al Rey en las competiciones populares diciendo "Pero por qué no te apartas!?" (coño!)
Bueno, tras salir a codazos con casi toda Sevilla (la próxima vez me pondré coderas con pinchos a lo "Ben Hur") y llevar un ritmo de 5:45 a los 700m (mal empezamos) viene la remontada: Consigo llegar al km 1 en 4:35 y empiezo a notar que me ahogo cual pez fuera del agua. ¡Ay agüelo! ¡El ventolín!
Y nunca mejor dicho lo del ventolín, porque tengo asma a consecuencia de mi alergia al polen.
Yo que pensaba que el polen iba a ser mi colega este año, pero no... se estaba reservando para un momento especial. Es un romántico.
Así que me hago el km 2 en 3:55 pero con la sensación de que me quedan 2 minutos de batería. Vamos, que estaba ya prácticamente cadáver. En ese punto me empiezo a plantear abandonar. Yo he ido a "ganar", a conseguir mi objetivo, y en ese punto tengo ya clarísimo que no lo voy a conseguir ni de cachondeo.
Mientras sigo corriendo paso ya el km 3 en 4:10. Estoy al borde del colapso ¿Qué hago? Y entonces, como en una peli americana, pasa por mi cabeza mi mujer, que ha aguantado toda la semana el coñazo que le he dado con la carrerita. Y me digo: "hazlo por ella", pero sé bien que lo que ella querría no es que acabase la carrera, sino haberse quedado durmiendo hasta las 10, y no levantarse conmigo a las 7:30 un Domingo, la pobre. No me la merezco.
Así que tiro del último cartucho psicológico que me queda: Varios amigos también están corriendo y no quiero hacer el ridículo abandonando. Y me digo: "Pero tío, si tú no tienes sentido del ridículo", de hecho yo ya en ese momento no entendía de amigos, y si me ponen a mi padre delante le niego 3 veces.
Total, ya tengo decidido que voy a abandonar, y de repente aparece en mi cabeza la imagen de mi entrenador llamándome nenaza. ¡A mí!, será cabrón, con las palizas de entrenos que me pego. ¿Nenaza yo?. Mi mente sigue hablando: "Sí, flojo, que eres un flojo, entreno niñas de 11 años con más huevos que tú"...
Me encabrono y decido aguantar todo lo que pueda, de modo que bajo el ritmo hasta 4:25 que es lo máximo que puedo aguantar de forma sostenida.
Ahí ya empieza el festín de los que venían por detrás, que me adelantan en masa sin compasión hasta el final de la carrera. En el km5 me ofrecen agua, pero lo que yo quiero no es agua, es que se abra la tierra, nos trague a todos y nadie recuerde esta carrera nunca más.
Sigo cada kilómetro diciéndome "venga, un kilómetro más", hasta que llega el 8. En el 8 ya sé que puedo acabar la carrera, y decido "atacar" en el 9.
Bueno, llego al 9 y le doy un poquito de alegría al paso. Cuando quedan 500m un reloj me informa de que llevo 43 minutos corriendo y me entra un cabreo impresionante por el resultado. Atisbo la meta y echo el resto haciendo un sprint final. Soy así de cachondo... puedo hacer la peor carrera de la historia, pero acabo a lo grande.
Me inunda la decepción y la tristeza por el resultado. Mi mujer no se apiada y me dice "ya sabes que podía pasar". Creo que es la venganza por el madrugón.
Después en casa he tenido tiempo de pensar con calma. Y me he dado cuenta de que, teniendo en cuenta mis condiciones físicas, es la mayor hazaña que he llevado a cabo jamás.
¿Qué tiene el deporte que te engancha aunque sufras?
A un tío normal como yo lo convierte en un héroe...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)